Los objetivos de cámara con gran apertura, a menudo llamados objetivos rápidos, se caracterizan por sus valores máximos de apertura elevados, como f/1.4, f/1.8 o f/2.8. Esta característica permite que entre más luz en la cámara, lo que los hace ideales para la fotografía en condiciones de poca luz, donde es crucial mantener velocidades de obturación rápidas. Los objetivos de cámara con gran apertura permiten una profundidad de campo reducida, lo cual es perfecto para aislar los sujetos de sus fondos, un efecto deseado en la fotografía de retrato, macrofotografía y fotografía callejera. La gran apertura también contribuye a un enfoque automático más rápido, ya que más luz llega a los sensores de enfoque automático, mejorando la precisión en condiciones de poca iluminación. Muchos objetivos de cámara con gran apertura están diseñados con elementos ópticos avanzados para garantizar nitidez en toda la imagen, incluso en su apertura máxima. Para los fotógrafos que buscan control creativo sobre la exposición y el enfoque, los objetivos de cámara con gran apertura ofrecen una versatilidad sin igual.